Jefes mediocres y tóxicos

Estoy seguro que a lo largo de nuestra vida laboral, todos alguna vez hemos sufrido las andanzas de algún jefe mediocre o tóxico.

Para el filósofo Santiago Kovadloff, “el mediocre es alguien que está resignado a su concepción de las cosas. La forma es la jactancia: la idea de que el saber que tiene es suficiente. No hay nada nuevo que aprender“.

Un jefe mediocre no comparte información con su equipo de trabajo, trata de no formar equipo, delega lo menos posible para poder así atribuirse los éxitos, y habla todo el tiempo en primera persona. Estas son algunas de sus muchas cualidades por las cuales  se le detecta.

Como comenté en el post  titulado “liderar el equipo”  he tenido 16 responsables superiores, entre Directores y Gerentes, de los cuales cuatro los podría catalogar como lideres, mientras que el resto poseían un estilo de dirección basado en ordenar tareas, y cuyo modo de gestionar personas era segura pero no excelente, de estos últimos 3 poseían todas las características que posteriormente expondré para catalogarlos como tóxico-mediocres.

Hoy día cada vez se nos exige más, hay más presión y está claro que es muy díficil gestionar esa presión sin soltar lastre hacia los colaboradores, para de esa forma compartir responsabilidades.

Cuando se gestiona a un equipo  debemos estar para lo bueno y lo malo, pero  desafortunadamente son más las veces que este tipo de “jefes” están mas para lo bueno.

Recuerdo tener un director que cada vez que regresaba de una reunión regional los lunes, todos los compañeros nos peleábamos por librar dicho día, pues ello era motivado por las malas formas y poca educación que tenía  a la hora de comunicar las áreas de mejoras y planes de acción, que le habían encomendado para corregir las desviaciones de determinadas  secciones o departamentos.

Jefes

Jefes

Raro es leer un artículo de especialistas en RRHH  sobre entrevistas de trabajo, en las que se recomienda  no  hablar mal  de nuestros antiguos jefes. Estoy de acuerdo, pues siempre debemos mirar al frente y ser positivos, como se suele decir “pasado pisado y presente al frente”, pero que ocurre si te preguntan en la entrevista  por ejemplo  ¿ defíneme a tus dos últimos jefes? o ¿qué opinas de tus últimos jefes?. Si han sido auténticos lideres y han sabido ejercer como tal estupendo,… pero, ¿y si no ha sido así?, ¿debemos ocultar la realidad vivida?. Yo en estas entrevistas siempre he sido sincero, pues el entrevistador entiendo, quiere saber la verdad, o al menos yo en su lugar así me gustaría que fuese.

He tenido extraordinarios jefes, preocupados por sus equipos, que han sabido ser cercanos, a los que he confiado y hemos confiado muchas de nuestras dudas y temores,  y con los que siempre se ha podido contar.

Jefes

Jefes

Estos han sabido formar piña, involucrar, empujar,  ser auténticos, y sacar lo mejor de sus colaboradores, sin darnos cuenta que lo dábamos todo, transmitiéndonos su orgullo de equipo y haciendo valer  los éxitos conseguidos, como algo nuestro y no suyo.

Por el contrario ha habido otros que han ejercido como auténticos mediocres, ¿de que forma? :

  • Resaltando siempre  lo que está mal y nunca lo que está bien.
  • Actuando de forma hostil en público bajo la amenaza del miedo.
  • Siendo inamovibles en su planteamientos, pero siempre generando dudas.
  • Exigiendo el compromiso de los demás sin demostrar el propio.
  • Utilizando siempre el “yo” en vez de el “nosotros”.
  • Descargando responsabilidades ante los resultados no conseguidos y asumiendo en primera persona éxitos, que realmente corresponden al trabajo y esfuerzo del equipo.
  • Mentalizando a todos sus colaboradores, que su rango le da derecho a que el resto del equipo gire en torno a él, sobre todo a la hora de paliar sus necesidades laborales o personales, sirviéndose del equipo para tal fin, en definitiva, jefes que se sirven, pero que son incapaces de servir.
  • Exigiendo a sus colaboradores a toda costa motivar a los equipos. Exigiendo algo que desconoce, por lo tanto, su capacidad para aplicarla o ejemplarizar  de igual forma  será siempre nula.
  • Realizando  públicamente comentarios negativos de algún colaborador o colaboradores.
Jefes

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Serían muchas más las acciones a enumerar de estos llamados jefes mediocres, pero si la mediocridad es mala, esta se puede volver aun más perniciosa y tóxica a través de los comentarios vertidos con el fin último es fracturar  la armonía y el trabajo en el equipo, ¿ cómo?:

  • Estableciendo favoritismos a ciertos colaboradores, provocando la división en el equipo de trabajo.
  • Dando a conocer al equipo opiniones privadas de colaboradores, sobre determinados compañeros.
  • Estableciendo comparaciones y  juicios de valor públicamente entre distintos colaboradores.
  • Ridiculizando públicamente a miembros de su equipo sirviéndose de su status , actuando de forma arrogante y altanera, e intentado convencer al grupo de  el porque de su opinión.
  • Respondiendo con ira cuando determinado proyecto u objetivo no obtiene el resultado esperado, expresandose  como si fuera poseedor de la verdad absoluta,  para de esta forma esconder su inseguridad,  y la falta de confianza en si mismo.
  • Amenazando con el despido, insinuando o afirmando directamente a todo trabajador que le contradiga que su presencia en la empresa no está garantizada. Su persuasión es coercitiva, no busca ejercer un liderazgo atractivo y compartido, sino que toma el mando para someter de forma vergonzante a sus subordinados.
  • Vigilando y espiando continuamente a su equipo,su desconfianza se pone de manifiesto a través de esta acción.
  • Vaciando de significado el esfuerzo de su equipo,  que día a día, este  se cuestiona su rol en la empresa, en vez de consagrarse a la misma con entusiasmo y compromiso.

Algunos estudios recientes afirman que los malos jefes son uno de los factores que generan hipertensión, absentismo e incluso enfermedades coronarias. Esto nos lleva a decir que trabajar para un jefe tóxico es un riesgo para la salud.

En un estudio deMark Elovainio de la Universidad de Helsinki con 506 varones y 3570 mujeres, se mide la ‘justicia percibida’ de las prácticas de los supervisores y de los mandos intermedios y comportamientos de liderazgo positivos, y el absentismo vinculado directamente con enfermedades y con la auto-evaluación de la salud de los encuestados.

 

Las tasas de absentismo debidas a enfermedades entre los que percibían una justicia deficiente eran entre 1,2 y 1,9 veces mayores que los que tenían la percepción de una justicia satisfactoria”.

Jefes

Jefes

Lo que más me preocupa de todo esto, es ver como a veces los departamentos de Capital Humano(RRHH) miran hacia otro lado al encontrarse estilos de dirección de este tipo.

Durante mis últimos años en mi anterior empresa como Responsable de Cajas, mis compañeros de RRHH estaban más preocupados por cuadrar gastos de personal, sinergiar las estructuras de plantillas entre  departamentos, cumplir los plazos de entrega de horarios trimestrales,  ahorros personal , etc etc .. en vez  de actuar como auténticos profesionales velando y protegiendo el interés general de  empresa y trabajadores, llevándoles a veces a actuar como auténticos cómplices (debido a su silencio) de muchas acciones y estilos de management  provocadas por directivos, que dañaban una y otra vez la autoestima, confianza, y profesionalidad de muchos compañeros y colaboradores.

En resumen, el jefe tóxico no sólo perjudica gravemente los intereses de la empresa (sobre todo los económicos) debido a su propio malhacer, sino que desorienta y lo que es peor perjudica la salud de todas las personas que están a su cargo, siendo una rémora para la organización.

Pienso que de todas nuestras experiencias, siempre tenemos que  sacar algo positivo que nos ayude a mejorar día a día como profesionales,  y es que, el  haber sufrido jefes mediocres, o tóxicos, debe servirnos para tener claro (“gracias a sus  lecciones magistrales de management”)  que es, en lo que no queremos convertirnos, o mejor dicho, que es ,lo que no tenemos que hacer con nuestros equipos, ya que … como se suele decir “lo que no quieras para ti no lo quieras para lo demás”.

“LA GENTE OLVIDARÁ LO QUE DIJISTE, LO QUE HICISTE, PERO NUNCA OLVIDARÁ CÓMO LA HICISTE SENTIR”.

 

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Víctor Torres Vázquez

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